Cada persona es diferente, por lo tanto cada uno tiene diferentes miedos a ciertos animalitos. Unos tienen miedo a las arañas, otros a las cucarachas, otras personas a los ratones etc.

Tengo una amiga que su miedo son a las arañas. Es un pavor que les tiene que cada ves que ve una casi se desmaya y pierde el control. Un día de estos se puso a pensar que pasaría si se encontrara con uno de esos animalitos en el momento que ella en la carretera manejando su carro. Definitivamente no podría reaccionar de esa manera ya que eso podría ocasionarle perder no solo el control de su persona sino que también el control de su carro y ocasionar un terrible accidente y terminar con su vida y con una alta probabilidad de terminar con la vida de alguien mas.

Que bueno que lo pensó y que tenia un plan para reaccionar, porque su temor a que eso sucediera eso paso. Ella iba en el freeway, a 70 millas por hora, cuando de repente una araña salió del volante y callo en su pierna, empezó a gritar como loca y recordó todo lo que había pensado si eso llegara a suceder. Pudo controlar su miedo, ese pavor que muchas ocasiones la ha llevado al punto de desmayarse. Respiro profundo y estuvo tranquila hasta que pudo salirse del freeway y llegar a un lugar seguro en donde pudo salirse del carro y deshacerse de la araña.

Eso me hizo pensar que como seria de bueno que nosotros tengamos un plan de acción cuando los problemas y las dificultades se presentan en los momentos menos esperados así como la araña apareció derrepente en el volante. Lamentablemente nunca estamos listos cuando situaciones así se presentan, por lo tanto no sabemos como reaccionar y dejamos que el temor y la desesperación tomen el control total y el problema que quizás era fácil de solucionar se vuelve con doble de dificultad.

Estos son unos pasos que al poner en practica cambiara totalmente el rumbo que el problema trae. No es fácil pero si muy necesarios.

1. Confiando en Dios. Creer en su Palabra (La Biblia) y recordar cómo ha sido fiel en el pasado. Él nos asegura que le pone un límite a nuestras pruebas, y que nos da las fuerzas para soportarlas.

2. Perseverando. Aunque no entendamos, y el dolor parezca demasiado grande para soportarlo, nunca debemos claudicar. Sigue buscando al Señor por medio de su Palabra y la oración. Aférrate a la esperanza en Cristo, y alábale en medio del dolor.

3. Recordando que nuestro Dios soberano tiene el control. El está permitiendo esta adversidad por alguna razón, y mostrará su poder sustentador a través de ella. Aunque el dolor puede ser intolerable, el Señor nos sacará con bien. La Escritura compara nuestro desarrollo con el oro, que es refinado por el fuego. (1ª Pedro 1:7).

No son las pruebas en la vida lo que nos hace más fuertes o nos destruye, sino nuestra respuesta a las mismas.

Unknown

Ambar 🙂

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